Jorge encontró a su hijo muerto en Sinaloa y halló la paz; ahora busca para darla a otros padres

Ante la incapacidad de las autoridades para encontrar a los miles de desaparecidos en el país, un grupo de familias conformó la Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas. En su primer recorrido halló 15 fosas con más de 7 mil fragmentos. Desde este viernes y al 29 de julio seguirá escarbando en dos municipios de Veracruz. Entre ellos va el sinaloense Jorge Abel Aguilar Millán, miembro de Voces Unidas por la Vida. Dejó de ver a su hijo desde marzo de 2014 hasta que uno de los asesinos le confesó dónde lo habían sepultado. “Sé el dolor y tienes un poco de paz y tranquilidad al encontrarlo. Por eso sigo de activista”, aseguró.

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Jorge Abel Aguilar Millán, a diferencia de miles de otros padres y madres, puede llevarle flores a su hijo. Jorge Antonio desapareció el 30 de marzo de 2014. Tras once meses de buscarlo, lo encontró. Pero asesinado. Tras casi un año de no verlo, supo dónde estaba: enterrado. Uno de los asesinos lo llevó al lugar donde estaba sepultado. Con ello, dijo, también halló un poco de paz por lo que se hizo activista y se incorporó al grupo “Voces Unidas por la Vida” de Culiacán, Sinaloa. Entiende el dolor y desea que otros sientan ese momento de tranquilidad que él vivió.

“Somos hermanos de dolor y sufrimiento”, dijo en entrevista con SinEmbargo.

Este viernes también se ha unido a la segunda etapa de la Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas que se realizará del 15 al 29 de julio en Paso del Macho y Amatlán de los Reyes, Veracruz. En la primera, cuando en solo 15 días se encontraron 15 fosas con más de 7 mil fragmentos, Jorge no fue.

Su historia, aseguró, es de los pocos casos en Sinaloa en que el familiar ha sido localizado.

Para saber dónde estaba su hijo, Jorge abandonó su negocio de mariscos en Culiacán y dedicó todo su tiempo y esfuerzo en investigar. Junto con la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) de Sinaloa dio con los asesinos. Uno de ellos confesó y lo llevó a donde lo sepultaron.

“Lo encontré a los 11 meses de buscarlo. Obviamente… asesinado. Su cuerpo me fue entregado por los asesinos”, contó. “Hoy mi hijo ya está sepultado, donde puedo llevarle flores. Quedan secuelas, pero se sigue adelante”, afirmó sentado y con la playera blanca de ¿Dónde están? que sus compañeros de la Brigada portan de igual manera.

Luego de la rueda de prensa para anunciar el segundo periodo de búsqueda, partió al municipio veracruzano Paso del Macho junto con los otros padres y madres, así como con organizaciones observadoras.

“Como padre de hijo desaparecido, sé el dolor y tienes un poco de paz y tranquilidad al encontrarlo. Por eso sigo de activista. Les comparto de mi conocimiento [adquirido durante su investigación] y les doy apoyo y esperanza”.

VOCES UNIDAS POR LA VIDA

Mujeres de Voces Unidas por la Vida escarbando bajo el sol en La Cruz, Sinaloa. Foto: Noroeste.

En Sinaloa también están coordinados para buscar a sus propios desaparecidos. 2 mil 16 personas sin localizar, según el Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Sinaloa.

“Voces Unidas por la Vida” es una organización integrada por familiares de desaparecidos y por activistas financiada con sus propios recursos. No cuentan con ningún subsidio.

“Lo hacemos con sufrimientos económicos, pero bien aplicados”, dijo Jorge Aguilar.

Junto con la Comisión de Defensa de Derechos Humanos de Sinaloa excavan entre montes y terrenos diversos puntos del estado donde se presume pudiera haber fosas clandestinas con cuerpos humanos. Cuando los hallan, los envían a laboratorios de la Ciudad de México para realizarles pruebas de ADN. En Sinaloa no cuentan con los recursos.

Óscar Loza Ochoa, integrante de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos, afirmó a la prensa local que reciben mensajes anónimos respecto a posibles fosas.

El martes hallaron un cuerpo enterrado en la zona de manglares de Playa Ceuta en el municipio La Cruz.

“Es una lucha que no va a terminar, porque estas personas no se tientan el corazón para hacer tanto daño. Pienso: ‘si ya hacen el daño, ¿por qué no lo dejan donde los puedan encontrar? ¿Por qué les hacen esto?”, cuestionó una de las mujeres excavadoras al diario Noroeste. Desde 2009 busca a su hermano.

El 11 de junio, de acuerdo con el el mismo periódico local, encontraron a Jorge Daniel Armenta Millán, quien se hacía llamar “Pepillo”, un joven de 26 años que desapareció el 12 de noviembre de 2015, cuando tenía apenas una semana y media de haber salido de la cárcel.

Tenía esposa y dos hijos.

El grupo hizo la búsqueda en un terreno abandonado y con grafitis, donde estuvo la Feria Ganadera, al norte de la ciudad de Culiacán. A unas cuantas cuadras vivía Jorge Daniel.

En el sótano de lo que fue el Palenque había un grafiti que decía “Pepillo”.

Los peritos hallaron huesos hechos casi ceniza, y tomaron muestras de un fragmento de algo similar a un coxis que podría haber sido de una persona.

Este hallazgo sería el tercero en los últimos seis meses de Voces Unidas por la Vida. Los familiares, dijeron a Noroeste, prefieren saber que murió en ese sótano para recuperar un poco de paz. Como Jorge Abel lo hizo.

LAS RASTREADORAS DEL FUERTE 

Mirna Medina delante de la fotografía de su hijo Roberto. Foto: Especial

Faltaban dos días para Noche Buena. Iban de Culiacán a Los Mochis, Sinaloa, para celebrar Navidad, pero fueron detenidos por policías municipales en Ahome por estar en aparente estado de ebriedad. Sergio Ernesto Ceballos López, Francisco Antonio Ceballos Jiménez, Jesús Antonio Ceballos López y Carlos Omar Pérez Rodríguez siguen desaparecidos, de acuerdo con Noroeste.

Patricia López, una de las madres, supo que sus dos hijos estuvieron en una cárcel municipal, pero después de supuestamente pagar una multa y salir ya no se supo su paradero.

Mirna Medina Quiñonez, fundadora y líder del grupo “Desaparecidos de El Fuerte”, mejor conocidos como “Las Rastreadoras de El Fuerte”, busca a su hijo desaparecido, Roberto Corrales Medina, apodado “el Chacharitas”, de 21 años, quien fue levantado el 14 de julio de 2014 en el municipio de El Fuerte, al norte de Sinaloa.

Roberto vendía accesorios y discos pirata en una gasolinera cuando fue levantado por sujetos que venían en una camioneta negra. Su madre contó que ellos supuestamente eran sus “amigos”.

Asume que ya fue asesinado, pero lo que ella busca son sus “huesitos” así como justicia para él y el resto de los jóvenes arrebatados.

El pasado 27 de noviembre, policías municipales de El Fuerte la amenazaron de muerte para exigir la expulsión de Sinaloa de los investigadores de la Procuraduría General de la República (PGR), quienes indagaban el paradero de 120 personas, presuntamente víctimas de desaparición forzada principalmente a manos de policías.

La Procuraduría General de Justicia de Sinaloa asignó a la madre y activista un policía estatal para su resguardo.

El grupo que lidera tiene registrado 112 casos diferentes de personas desaparecidas en la zona norte de Sinaloa, todos con averiguación previa. Medina Quiñónez aseguró que la cifra es más grande, pero hay personas que expresan tener miedo a denunciar por represalias.

 

 

Sinembargo: http://www.sinembargo.mx/16-07-2016/3067420

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